Muchas personas hacen depender su autoestima de su apariencia. Algunas incluso consiguen convertirse en estrellas. Así, la estatura, el peso y la personalidad son de gran importancia.
La Biblia habla de un tipo diferente de calidad y belleza. Ella saca a la superficie nuestro estado interior. Quien se toma en serio las instrucciones de la Biblia encontrará cosas que cambiar en su vida. El pasaje bíblico de Santiago 1:24 nos anima a remediar nuestros defectos con la ayuda de Dios. Nuestras fuerzas tienen límites, pero una relación sana con Jesús nos permite transformarnos poco a poco. Nuestras carencias no son un problema para Jesús, sino nuestra falta de confianza en él.
El que solamente oye el mensaje, pero no lo practica, es como el hombre que se mira la cara en un espejo: se ve a sí mismo, pero en cuanto se da la vuelta se olvida de cómo es.
Santiago 1:23-24
¿Qué te dice el espejo sobre tu relación con Jesús?
Texto de la semana: Santiago 1:19-27