Mi vida fue transformada por el amor de Dios durante una acción de ayuda humanitaria. A partir de entonces, me dediqué a su servicio. Dejé todo atrás y encontré la felicidad. De vez en cuando, me encontraba con antiguos colegas que presumían de tener coches estupendos, casas preciosas y de poder permitirse viajes por todo el mundo. Yo estaba contento con mi situación. De repente, sin embargo, surgieron sentimientos que nunca había tenido. No me faltaba de nada, pero a veces me sentía frustrado.
Mucho más tarde, me di cuenta de cuántas cosas me había dado Dios. Me ha dado una familia maravillosa y unos nietos preciosos, por citar solo dos ejemplos. Mis pensamientos negativos desaparecieron en cuanto pensé en la fidelidad de Dios.
Conclusión: Dios creó todo a la perfección. En su mano estoy seguro. Disfruto de su amor y estoy agradecido por ello. Lo mejor y más importante es el perdón, la reconciliación con Dios y la paz que da Jesús. Son dones que superan todo lo demás.
¿Qué dones y dádivas te gustaría recibir?
Toda buena dádiva y todo don perfecto descienden de lo alto, donde está el Padre que creó las lumbreras celestes.
Santiago 1:17
Texto de la semana: Santiago 1:12–18