El «Costa Concordia» brillaba bajo el sol cuando los pasajeros subieron a bordo para iniciar el crucero. Nadie podía imaginar que aquel imponente barco se convertiría en la tumba de 32 de ellos. Cinco años después del accidente, el capitán fue condenado a 16 años de prisión.
Al igual que un crucero, nuestra vida tiene sus encantos, ¡pero también sus riesgos! ¿En quién confías? ¡Hay quien piensa que es el que mejor sabe hacerlo! El comienzo puede salir bien, pero ¡con qué rapidez puede hundirse el barco si se desata una tormenta! Otros confían en personas prometedoras y que inspiran confianza, y acaban siendo abandonados a su suerte.
¡Yo amo tus preceptos! ¡Dame vida conforme a tu justicia! Salmo 119, 40
Desde que conozco a Dios como un Padre amoroso, a su Hijo Jesucristo como mi Salvador personal y al Espíritu Santo como mi fiel consolador, estoy seguro de que alcanzaré la meta.
Texto semanal: Salmo 119, 30-42

