Eso es lo que todos deseamos: una vida rebosante de alegría. Pero… ¿cómo lo conseguimos? Hay demasiados factores que nos quitan la alegría: mi vecino difícil, al que no le caigo bien; el compañero de trabajo al que el jefe siempre favorece; la pareja que me complica la vida; los hijos que toman decisiones extrañas… y así sucesivamente. Son tantas las circunstancias que parecen querer robarme la alegría constantemente.
Sí, la vida puede ser muy dura. Las circunstancias pueden volverse casi insuperables. Personas de todas las épocas lo han vivido y lo han contado. La Biblia nos anima: «El gozo en el Señor da nuevas fuerzas». Este es un gran misterio, y uno que realmente se puede experimentar: quien pone su mirada en el Dios vivo y confía en él, encontrará alegría, por muy amargas, duras o difíciles que sean las circunstancias. ¿Por qué? Porque ha comprendido que los planes de Dios van más allá de nuestro entendimiento. Esta perspectiva abre nuevas dimensiones que trascienden el momento presente.
Por eso: deja de fijarte en tus circunstancias. Fija tu mirada en Jesucristo: ÉL quiere y te dará una nueva alegría.
No, no se entristezcan porque el gozo del SEÑOR es nuestra fortaleza.
Nehemías 8, 10
Texto de la semana: Nehemías 8, 5–12
¿Qué te ha hecho feliz esta semana?

