¿Hay esperanza?
Juan Carlos
5. abril 2021

Los romanos acabaron con la esperanza de la gente en aquel hombre de 33 años llamado Jesús que curaba a los enfermos. ¿Por qué le mataron sin razón ni escrúpulo? Dos hombres de camino a Emaús discutían sobre ello. Se les unió un desconocido que no paraba de hacerles preguntas. Parecía no saber nada de los trágicos acontecimientos de los últimos días. Aun así, les explicó que todo debía ocurrir tal y como lo predijeron las Sagradas Escrituras. El debate fue tan intenso que invitaron al hombre a cenar. Cuando el “desconocido” oró dando gracias y partió el pan, reconocieron que era Jesús resucitado. ¡En ese mismo instante desapareció! –“¿No es cierto que el corazón nos ardía en el pecho mientras nos venía hablando por el camino y nos explicaba las Escrituras?”, se dijeron el uno al otro.

Poco después, Jesús se reunió con los otros diez discípulos que se habían encerrado. —“¡Que la paz sea con vosotros!”. ¡Enseñó sus manos y sus pies perforados por los clavos a los asustados hombres y comió con ellos! Con paciencia les explicó, a partir de la Palabra de Dios, que él era el Salvador prometido. Jesús, la esperanza, era real, tangible, estaba justo en medio de ellos. Él está vivo, él está ahí, puedes experimentarle, incluso hoy.

Al igual que los discípulos tenían todavía mucho que aprender, nosotros también. Podemos conocerle a través de la Biblia y cuando creemos en él podemos experimentarlo personalmente. Podemos hablar con él y experimentar cómo actúa en nuestra vida. Jesús nos ofrece este camino de fe y confianza. A pesar de que en ese momento se le podía ver físicamente, muchos tampoco creyeron en él. Así que no importa si le vemos o no. La fe significa esperar, sin ver todavía. Nosotros tenemos el privilegio de poder crecer en una verdadera y profunda relación con él.

¿Quieres una relación personal y llena de esperanza con Jesús?

Ved mis manos y mis pies: ¡soy yo mismo! Tocadme y mirad: un espíritu no tiene carne ni huesos como veis que yo tengo.

Al decirles esto, les mostró las manos y los pies.

Palabras de Jesús en Lucas 24:39-40

Texto bíblico para profundizar: Lucas 24:13-49

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