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¿Cuál es tu meta?

¿Cuál es tu meta?

La vida de muchas personas está marcada por la profesión, el matrimonio, las vacaciones, los hijos, el coche, la casa, la jubilación, etc., sin preocuparse por la muerte, que siempre parece lejana. Muchos piensan que, si llevan una buena vida, todo irá bien. ¿Pero basta con eso? Por supuesto, cuando avanzamos en edad, llega la pensión de jubilación, pero ¿quién piensa en las previsiones a nivel espiritual?

Jesús nos promete una calidad de vida que nos satisface más allá de toda expectativa. Me acuerdo de una señora con esclerosis múltiple que vive en un pueblecito de montaña en Italia. Estuvo veinte años pidiéndole a Dios que su marido descubriera a Jesús. Ya casi no puede caminar y todos los días va a terapia. A pesar de las circunstancias, irradia alegría. Una atmósfera de felicidad y cordialidad reina en esta familia. Este hogar es una fuente de bendición a su alrededor.

[Jesús dijo:] Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia.

Juan 10, 10b

El suyo es un hermoso testimonio de la ayuda y la acción de Dios.

¿Queremos también experimentar la ayuda y la acción de Dios en las diversas circunstancias de nuestra vida?
Texto de la semana: 1 Corintios 1, 25-31

Jesús viene

Jesús viene

«Mamá, ¿cuánto falta?». No es fácil explicarle a un niño cuánto tiempo va a durar el viaje. Lo mismo ocurre con la cuestión del regreso de Jesús. Él prometió que un día volvería. Los Evangelios nos ofrecen algunos
indicios que nos llevan a pensar que ese día se acerca: guerras, epidemias, desastres naturales, persecución de cristianos…
Lo esencial no es saber cuándo volverá Jesús, sino aguardarlo con esperanza, porque cada día nos acerca más a su regreso.

El período durante el cual Dios invita a todas las naciones a recibir su oferta de salvación está llegando a su fin. Los acontecimientos actuales pueden crearnos angustia, pero Jesús nos anima: ¡Levantad la mirada, vuestra liberación se acerca!

Jesús… vendrá otra vez de la misma manera que le habéis visto ir allá.

Hechos 1, 11

Quien acepte la salvación en Jesús, este maravilloso regalo de la vida, no será decepcionado. ¡Garantizado!

Texto de la semana: Lucas 21, 25-38

Una huida con una bendita ruta de escape

Una huida con una bendita ruta de escape

Yasmina (nombre ficticio) huyó del norte de África con su familia y terminó en Alemania. Pasó muchas dificultades y estaba traumatizada por una maldición que le habían echado con unos versículos del Corán.
Toda su familia sufría por eso.

Un día, un anciano le habló sobre su fe en Jesús y la invitó a participar en un servicio cristiano. Cada vez que Yasmina quería ir, surgían obstáculos que le impedían hacerlo. Por fin pudo ir. Entonces, en cuanto entró en aquel lugar de culto, la maldición que pendía sobre ella desapareció para siempre. Aunque no había entendido nada de la predicación, fue transformada hasta el punto de que la gente de su entorno estaba maravillada. Dios había actuado con poder y Yasmina estaba feliz.

Pues nadie puede poner otro fundamento que el que ya está puesto: Jesucristo.

1 Corintios 3, 11

La pareja de ancianos dedicó tiempo a leer la Biblia con Yasmina. Su marido comenzó a investigar el Corán y la Biblia, y Dios se le reveló claramente. Empezó, aunque no sin vacilaciones, a poner su fe en Jesús, y toda la familia acabó siendo bautizada. Hoy, todos dan gracias a Dios con un corazón agradecido y gozoso. Sí, Dios se deja hallar por todos los pueblos y naciones.

Texto de la semana: Lucas 4, 16-21

Más que un contrato

Más que un contrato

¿Nunca has escrito en algún sitio algo así: «¡Jesús, hoy te entrego mi corazón! ¡Gracias por darme tu salvación!». Eso es lo que Sabine escribió siendo niña en una hoja, el 18 de mayo de 1980. En su adolescencia, a menudo volvía a buscar ese papel, porque muchas dudas asaltaban su corazón. Entonces recordó el contrato que había hecho con Dios. «Sí, sigue vigente. Lo dice en la hoja, ¡ahí está mi firma!».

Pasaron los años y, a pesar de la hoja y su promesa, la fidelidad de Sabine se tambaleaba a veces. Por supuesto, el papel no es ninguna garantía y hasta puede acabar en la basura. Sabine, que ya es mayor, dice: «Sí, se puede escribir en un simple papel, pero las declaraciones de Dios siguen siendo fiables. Nuestras promesas pueden no ser muy firmes, pero Dios nos toma la palabra. Él declara en la Biblia que sigue fiel a pesar de nuestra debilidad».

Mantengámonos firmes, sin dudar, en la esperanza de la fe que profesamos, porque Dios cumplirá
la promesa que nos ha hecho.

Hebreos 10, 23

El «contrato» de una niña como Sabine puede acabar en la basura, pero Jesús prometió guardar a todos los que se aferran a él. Él es fiel y todopoderoso para cumplir sus promesas siempre.

¿Ya has firmado el contrato de salvación que Dios te ofrece?

Texto de la semana: Hebreos 10, 19-24

En busca de vivienda

En busca de vivienda

Todos nos mudamos varias veces en nuestras vidas. A muchos es el trabajo profesional el que los obliga a buscar un nuevo lugar donde vivir. Se trata de un hecho tan normal que nos parece que no vale la pena hablar de ello.

Un amigo mío lleva mucho tiempo buscando un apartamento que se adapte a sus necesidades. Muchas ciudades están llegando al límite de su capacidad y a veces es muy difícil encontrar un alojamiento adecuado a un precio asequible. ¿Eres consciente de este problema?

(Jesús dijo:) En la casa de mi Padre hay muchos lugares donde vivir.

Juan 14,2

Llegará el día en que ya no exista esa preocupación. Cuando dejemos esta tierra por la patria celestial, encontraremos un hogar preparado. Jesús nos habló de la casa de su Padre, donde seremos bienvenidos. ¿Pero quién tendrá el honor de vivir en esa casa? Todos están invitados. Basta con confiar en Jesucristo.

Texto de la semana: Juan 14, 1-7