El hijo menor exigió su herencia, se fue a la ciudad y gastó todas sus riquezas en una vida de libertinaje. El mayor se quedó con su padre y trabajó en la finca. Un día, el más joven se presentó, hambriento y vestido con harapos, con un corazón arrepentido. El padre, que suspiraba por este momento, lo recibió con los brazos abiertos. Le dio un beso y ordenó que prepararan el ternero cebado. Lo vistió con un traje nuevo y le puso el anillo de la reconciliación en el dedo. Empezó a sonar la música y la fiesta dio comienzo.
Ahora el hijo mayor vuelve del campo, agotado. Escucha los cantos y se entera de que están celebrando a su hermano. Lleno de ira, dirige amargos reproches al padre. Este responde: «Hijo mío, tu hermano se perdió y volvió a casa. Ven y alégrate con nosotros!».
Conclusión: Ambos hijos se comportaron mal. Dios invita a ambos a la misma mesa. Cada uno es libre de participar o no en la fiesta. El que rechaza la oferta de Dios permanecerá eternamente separado de él.
Y tú, ¿cuál es tu elección?
Padre, he pecado contra el cielo y contra ti.
Lucas 15:18b
Pasaje bíblico: Lucas 15:11-32 (versión original de la parábola)
Letzten Frühling kaufte ich Maissamen, welchen ich in den Blumentopf auf meiner Terrasse streute. Anfänglich wuchsen die Pflanzen prächtig und wurden immer grösser, schöner und grüner. Ich pflegte sie, so gut ich konnte. Plötzlich begannen sie sich braun zu verfärben und liessen den Kopf hängen. Nach kurzer Zeit verdorrten sie. Was war nur passiert?
Ich begann zu analysieren und stellte fest, dass Mais für das Feld geschaffen ist. Mein Blumentopf auf der Terrasse war ungeeignet. Dieses Experiment lehrte mich folgendes: Gott hat mich zur Beziehung mit ihm geschaffen, verwurzelt wie der Mais. Er gibt mir lebenswichtige «Nährstoffe» zum Leben. Deshalb benötigen meine Wurzeln genügend Platz. Seine optimale Pflege bewirkt gesunde Frucht.
Seid in Christus verwurzelt und baut euer Leben ganz auf ihn.
Todo el mundo sabe que en las relaciones con nuestros semejantes, es inevitables sufrir decepciones. Nuestras expectativas y exigencias son a veces tan elevadas que las decepciones son inevitables. Las parejas experimentan esto cuando piensan que el otro puede satisfacer todos sus deseos. Afortunadamente, si existe una relación sólida, este problema puede resolverse sin demasiados problemas.
Según la idea que nos hayamos hecho de Dios, podemos estar decepcionados con él. Dios no es una máquina que entrega el artículo seleccionado cuando se introduce una moneda. Dios busca personas que lo amen, lo respeten y vivan en una relación genuina con él. Es nuestro Creador y es él quien sienta las bases para una relación sólida con nosotros. Nadie conoce nuestras verdaderas necesidades tan bien como él. Quien camina con Dios camina con confianza hacia un futuro glorioso.
Desde el cielo mira el Señor a los hombres para ver si hay alguien con entendimiento, alguien que busque a Dios.
Wenn du einen Stein aus dem Bach nimmst und ihn durch trennst, so ist er in der Mitte trocken. Seine Konsistenz ist so hart, dass er kein bisschen Wasser aufnimmt! Es fliesst zwar um ihn herum und er wird durch andere Steine geschliffen, doch ins Innerste gelangt nichts. – Ganz anders der Schwamm, der das Wasser aufsaugt und beim Zusammendrücken wieder freisetzt.
Dieser Vergleich ist auf unser Herz anwendbar. Lasse ich nichts an mich heran? Prellt alles an meinem Herzen ab? Bin ich hart wie Stein und unnahbar? Gott, der uns von dem frischen Wasser zu trinken geben will, sucht weiche Herzen. Er will nicht mit Gewalt in uns hineindringen. Er bietet allen sein Lebenswasser an. Trinken müssen wir es schon selber.
Denn bei dir ist die Quelle des Lebens, und in deinem Licht sehen wir das Licht.
Psalm 36,9
Möchtest du das Wasser des Lebens in dein Herz aufsaugen?
No es un secreto que los indios sufrieron graves perjuicios. Cuando conviven diversas personas, las injusticias, las peleas e incluso la violencia son inevitables. Las guerras se han legitimado incluso en nombre de la religión. ¿Y qué hay de Jesucristo? ¿Qué enseñó? ¿Qué clase de ejemplo nos dejó?
«Si alguien te golpea en una mejilla, preséntale también la otra». Esto es lo que dijo Jesús. Cuando Jesús fue arrestado, su discípulo Pedro golpeó a un soldado con su espada y le cortó la oreja. Pero Jesús le pidió que guardara la espada y curó al soldado. El Hijo de Dios mostró amor a sus enemigos en los momentos más difíciles de su vida. Su estilo de vida era tal que ofendía a la élite religiosa.
El mensaje de Jesús nos concierne a todos. Cristo sufrió el castigo que nosotros hubiéramos merecido. Él, el Justo, pagó por nuestras faltas y nos ofrece así el único camino para reconciliarnos con Dios.
Al que te pegue en una mejilla ofrécele también la otra, y al que te quite la capa déjale que se lleve también tu túnica.
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